Comprar de un modo saludable:

Lo que no puede faltar en tu compra:
- Busca productos frescos: los básicos. Son fundamentales en una dieta completa y equilibrada. Vegetales, pescado, carne, huevos… Por supuesto, el pescado o la verdura co...ngelada son una opción igualmente válida.
- Detente en la frutería, déjate seducir por las frutas y verduras de temporada, que están en su mejor momento y presentan la mejor relación calidad/precio. Atrévete con nuevas variedades y deja que aporten sabor, color y nutrientes a tus platos.
- Opta por lo integral: incrementar el consumo de fibra te ayudará a luchar contra el estreñimiento. Además de las frutas y hortalizas, debes consumir cereales integrales, así que elige pan, arroz o pasta integral. Lo notarás.
- Compra frutos secos. Almendras, nueces, avellanas… frutos secos naturales (no fritos, tostados o salados) son una buena opción para los tentempiés de media mañana, fuente de nutrientes básicos para nuestro organismo y saciante. Pero eso sí: no hay que pasar de los 30 g diarios.

- Usa condimentos. Compra especias, hierbas aromáticas… te ayudaran a variar tu dieta, descubrir nuevos sabores, potenciar el gusto de las preparaciones más sencillas y, muy importante, a reducir la sal.

Consejos que te ayudarán a comprar bien

• Elabora una lista cerrada, evitarás tentaciones. Planifica tu lista en función de los menús que vas a elaborar. Otro de los trucos es elaborar un menú semanal equilibrado y saludable y, basándonos en él, elaborar la lista de la compra. Este menú debe incluir todos los grupos de alimentos básicos:

- Pan, arroz, pastas, patatas y cereales: aportan fibra, minerales, vitaminas del grupo B y energía saludable a partir de hidratos de carbono, lo que es esencial en una buena nutrición, si los consumimos en su forma integral aportaremos más fibra al organismo; así mismo, si acostumbras a comer cereales de desayuno, conviene seleccionar aquellos que tengan poco azúcar, grasa y sal añadidas.

- Legumbres (alubias, lentejas, garbanzos, guisantes…): además de aportarnos hidratos de carbono, fibra y vitaminas, son una buena fuente de proteínas.

- Frutas y hortalizas: deben estar incluidas en nuestra alimentación diaria al menos con cinco raciones, por lo que deben estar presentes siempre en el carro de la compra. Son una excelente fuente de vitaminas, minerales y fibra, y contienen una gran diversidad de fitonutrientes que desempeñan un papel protector frente a las enfermedades crónicas, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de la población.

- Las carnes, pescados y lácteos: son alimentos ricos en proteínas, vitaminas y minerales. Deben seleccionarse las carnes con poca grasa. Conviene variar entre pescado blanco y azul, y debemos tomar más pescado que carne, por su contenido en ácidos grasos esenciales como los omega3. Los lácteos (leche, yogur y quesos) deben ser desnatados o bajos en grasa para toda la familia.

- Los aceites y grasas: deben incluirse en nuestra alimentación en pequeñas cantidades, procurando que predomine el aceite de oliva virgen para cocinar, aliñar y freír.


Haz la compra con el estómago lleno: el hambre no dirigirá tus decisiones. Acudir a comprar sin hambre es otro punto a tener en cuenta, y es que el hambre es el peor compañero a la hora de hacer la compra pues nos hará cambiar la percepción frente a los alimentos, haciendo que nos decantemos por los más calóricos a causa de estas ganas de ingerir alimento. El hambre puede hacer que nos desviemos de nuestro objetivo de adquirir alimentos saludables. Por ello es necesario que acudamos al supermercado después de haber comido para así centrarnos solo en aquellos alimentos que son los que vamos a necesitar.

• Lee la lista de ingredientes de los productos que vayas a comprar: cuanto más corta y menos aditivos mejor. También es importante poder identificar el origen de las grasas vegetales.

• Compara la información nutricional de los productos. No te quedes en los reclamos “sin azúcares añadidos” o “light”, asegúrate que la reducción en azúcares o calórica es real y no va en detrimento de una peor composición nutricional (más grasas saturadas) o una lista de aditivos interminable.