Para modificar las conductas inadecuadas de nuestros hijos en relación a la alimentación, hemos de conocer con exactitud el problema o problemas que presenta, es decir, hemos de conocer el problema exacto y sus causas. Para conocer de un modo correcto los comportamientos impropios hemos de llevar a cabo una observación y registros adecuados y ello será garantía de soluciones exitosas.

En la alimentación de nuestros hijos existen numerosos problemas que nos preocupan (rechazo a comer, vómitos, inadecuada duración en las comidas, malos hábitos,….) y que con un meticuloso y exhaustivo análisis podemos solucionar.

“Siempre come lo mismo”, “No hay manera de que pruebe otros alimentos”,…. ¿Os suena? El artículo que nos ocupa versa sobre este problema concreto y el cómo podemos manejarlo del modo más efectivo.

 

Dejar claro que no ocurre nada si a nuestro hijo no le gusta un tipo determinado de alimento, el problema aparece cuando esta conducta la manifiesta ante muchos alimentos y su dieta se hace rígida.

Es fundamental determinar cuál es el origen del problema para, de este modo poder intervenir de un modo más exitoso. Puede ser el olor, el sabor, la textura,… No podemos olvidar que en ocasiones, el rechazo se puede producir porque de esta manera el niño consigue mayor atención. En función de la causa, la intervención y las recomendaciones serán diferentes.

Se pueden seguir algunas pautas para ampliar la dieta del niño:

v Buscar una comida del día en la que sabe que puede dedicarle tiempo al niño. Es básico, dedicarle tiempo al problema y no tener prisas por temas laborales, de cansancio,…

v Combine alimentos. Puede reforzar la toma del nuevo alimento con una pequeña cantidad del alimento que sí le gusta. Si come un pescado que nunca come, a continuación se le puede dar un poco de queso que sí le gusta.

v Siempre reforzar cualquier intento de mejora por parte del niño a través del elogio (“muy bien”, “estoy orgulloso/a de ti”…), caricias o lo que considere que al niño le gusta mucho (un premio).

v Retirar la atención ante cualquier conducta negativa (por ejemplo, si escupe, limpiamos y continuamos con el proceso,).

v Previa consulta al pediatra, si pasado un tiempo prudencial el niño no ha comido, se le retira la comida (con tranquilidad y sin mostrar enfado, ya que ello, puede reforzar la conducta inadecuada).

v Crear un ambiente distendido y facilitador de los cambios propuestos.

v Cuidar más la calidad nutricional de los alimentos que la cantidad.

 

Resaltar que existen numerosas técnicas para modificar las conductas inadecuadas de nuestros hijos relacionadas con la comida: refuerzos, extinción, economía de fichas, modelado, control estimular,… Según el problema se aplicarán de un modo u otro, se elegirán unas u otras. Lo importante es determinar con exactitud lo que ocurre y elegir un plan de actuación. Una vez elegido ser constantes y sistemáticos.

 

Rocío Martínez Muñoz

Psicóloga y Experta en Nutrición